Si, ya sé, que le vamos a hacer, una cuestión más a plantear sobre el período electoral que estamos padeciendo. Pero me gustaría incidir sobre un aspecto que por no menos argumentado, es de menor importancia. ¿Que pintamos los sindicatos en todo esto?, y me refiero a los sindicatos como este nuestro CCOO, independiente y plural, pero de marcada significación social. Otros, como ya sabemos, no pueden decir ni hacer nada sin que se les vea el plumero de sus amos (sean partidos políticos o empresarios).

Tenemos la posibilidad de general mayor confianza en quienes nos conocen bien, pues saben que no nos casamos con nadie, y cual es nuestro principal papel en la sociedad. O al menos eso debería ser la principal baza de nuestra fiabilidad como sindicato de masas. Pero inevitablemente, o afortunadamente, este sindicato está compuesto por personas, individuos con ideas propias, creencias (religiosas o de otra índole) propias y pensamiento libre (todo lo libre que puede ser nuestro pensamiento en una sociedad tan capitalizada y manipulada como esta), y por ello cada uno de nosotros y nosotras forma un mundo individual dispuesto a dar su apoyo (llámese voto) a quién mejor le parezca, sin tener que rendir cuentas a nadie.

Así las cosas, meditar sobre el valor y la viabilidad de nuestros votos, la significación que de ello se deriva en nuestro hacer sindical diaria, es un argumento de peso para calibrar una cosa con la otra. Si apoyamos los derechos más elementales de los trabajadores y trabajadoras, si pedimos a voces la igualdad, la paridad, la conciliación, la justicia laboral, no a los despidos indiscriminados, mayor empleo, oportunidad a los jóvenes y las mujeres, sueldos ecuánimes, prestaciones sociales y sanitarias mayores, formación, prevención contra los accidentes laborales, libertad sindical, respeto y honestidad (además de muchas cosas más)... ¿a quién debemos nuestro voto?, ¿que partido político puede presumir de tener en su agenda todas estas inquietudes?, ¿qué posición ideológica, sea de derecha, centro o izquierda, es capaz de aglutinar en su seno todas estas pretensiones sindicales?...

Sinceramente, si además sumamos las inquietudes que a nivel personal tenemos quienes deseamos un mundo más justo, sin guerras, sin hambre; quienes pedimos que los derechos humanos sean verdaderamente unos derechos y no una utopía, quienes luchamos por la salud del planeta, y por tanto el futuro de nuestros hijos, por el fin de la violencia, sea del tipo que sea, por todo eso y algunas cosas más..., sinceramente, lo que se dice votar, ¿a quién votaríamos? ¿lo tienes claro?... pues yo, sinceramente, NO.