Calor Y Corbatas

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Esta mañana (fresca y agradable) de verano, cuando me dirigía en el coche al trabajo, pude escuchar en la radio las últimas frases de un reportaje sobre el gasto energético y los trajes de los ejecutivos (más o menos), y ello me llevó a meditar y reforzar la sensación de que seguimos padeciendo un país de tontos/as (en un mundo tonto de remate, o quizá sería mejor decir imbécil del todo).
Me explico. Cuando entro en la oficina compruebo que el aire acondicionado funciona perfectamente, erizando el bello de mis brazos y a una temperatura por debajo de la ya fresca mañana. ¿Absurdo, no? Pero poco a poco voy comprobando el desfile matutino de compañeros trajeados como si del propio invierno se tratara. Sus corbatas, chaquetas, camisas de manga larga. Pregunto a alguno si no le es molesto en pleno verano ir a trabajar en ese estado de envoltura total, y, claro, no tienen más remedio, pues deben dar buena imagen ante el cliente, o el jefe de turno les "obliga" a ir debidamente vestidos y presentables (un inciso, las chicas visten elegantemente, pero con sus mangas cortas, vestidos de tirantas y otras prendas propias de la estación... ¿por qué será?...).
¿Podemos creer que se atiende mejor al cliente por llevar corbata y chaqueta? ¿Que nos van a escuchar mejor? ¿Que quedaríamos mal si nos presentamos con camisa o suéter de manga corta?
Entiendo que hay empresas regidas por tontos del c... que siguen creyendo en las formalidades arcaicas de la vestimenta, y por ello, o se gastan un dineral al año en aire acondicionado, o las pasan canutas a sudor y sofoquina.
Por si no lo sabían, estamos en crisis, y cada vez cuesta más la energía. Entonces ¿porqué derrochar inútilmente en crear ambientes refrigerados sólo para poder andar trabajando en la oficina en manga larga y corbata?. Eso sin contar que de vez en cuando hay que salir a la intemperie y al final se termina con las antiestéticas marcas de sudor en los sobacos, espalda y otros lugares del cuerpo, como si eso fuese menos antiestético que ir acorde con las circunstancias climatológicas (es decir en manga corta y sin corbata).
Yo vivo en Extremadura (Badajoz), y puedo garantizar que los veranos son algo secos y soleados (me entiendes ¿verdad?), pero no somos los únicos. Por lo tanto, en esta época lo inteligente es aligerar la ropa y trabajar lo más a gusto posible. Que ningún cliente se va a preocupar de si llevamos la corbata o no (salvo el idiota de turno). Que con ello podemos mantener el aire acondicionados a temperaturas más normales y ahorrar energía. Que si tenemos que salir a la calle podamos hacerlo tranquilamente y no poner la excusa del calor y coger el coche para ir dos calles más allá, con lo que volvemos a ahorrar gasto inútil, contaminar menos y hacer algo de ejercicio (que nos hace falta).

Por favor, seamos coherentes y realistas: calor y corbatas son incompatibles.

Sólo hace falta que las proclives mentes que rigen los destinos de nuestras empresas y países salgan de sus despachos refrigerados (y sus vehículos climatizados) y pisen el duro y cálido asfalto de la realidad veraniega... a lo mejor hasta sudan un poco y deciden aflojar la corbata y quitarse la chaqueta.

Por la salud de todos/as y la conservación del medio ambiente, seamos verano-inteligentes.

Felices vacaciones.

Paren Este Invento Que Me Bajo...

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Crisis ¿Estamos frente a un retroceso en los derechos laborales, sociales y sindicales? ¿los políticos europeos trabajan para todos los ciudadanos o sólo para los poderes empresariales y el dinero?...

Podríamos hacernos muchas preguntas más y seguiríamos sin entender que es lo que está pasando por algunas cabezas (se supone que pensantes), cuando en vez de avanzar en los derechos básicos de los trabajadores y trabajadoras, se sumergen en tácticas retrógradas que nos acercan, más que al estado de bienestar, al estado de esclavitud de otras épocas pasadas o de países cuyo desarrollo sostenible está siendo ultrajado de continuo por las ambiciones políticas y empresariales.

La avaricia de los inversores, el egoísmo del comercio, la ambición del poder y el poder de la economía están esquilmando y socavando las estructuras que creíamos sólidas de nuestra sociedad moderna europea, y por efecto de dominó sepultando las escasas esperanzas de otros pueblos menos afortunados, más al sur...Aumentar hasta 65 las horas posibles de trabajo semanal es la gota que colma el vaso de nuestra paciencia sindical.


Ya no basta con desmembrar los puestos de trabajo deslocalizando, temporalizando los contratos, despidiendo ante cualquier mínima amenaza de no alcanzar los ambiciosos proyectos de riqueza empresarial o de pérdidas bursátiles... ahora hay que trabajar más horas para sacar adelante la ruina que ellos han fomentado, o nos hacen creer que existe.

Vivimos en una sociedad capitalizada a extremos impensables. Nos bombardean de continuo con la "necesidad" de la inversión y la riqueza inmediata, a imagen y semejanza de sus ambiciones y avaricia desenfrenada. Muchos caemos en la trampa y le damos más importancia a nuestros ahorros que a nuestra felicidad. Pasamos más horas de dedicación al trabajo que a nuestras familias, y luego nos quejamos...
Quizá el futuro pase por resultar más económicos a nuestras empresas, más rentables a nuestra sociedad, y menos obsesionados con la conciliación. A fin de cuentas estamos en crisis, nos asustan con sus números rojos y nos amenazan con sus hipotecas trampas, y la implicación de los medios de comunicación empieza a ser preocupante. O si no pararse a ver un telediario de principio a fin... te entran ganas de salir corriendo y no regresar.
Es completamente absurdo pensar que los problemas originados por los desajustes sociales y económicos tienen que pagarlos siempre los mismos. Los que hasta hoy se estaban lucrando de manera vergonzante con el famoso "ladrillo", ahora solicitan ayudas al gobierno para no colgar el letrero de "cerrado". Y lo primero con lo que amenazan es con las cifras del paro.


Suben los carburantes, protestan los transportistas, se desabastecen los comercios, se genera una locura colectiva de acaparar de todo sin sentido ni practicidad como si necesitáramos de vez en cuando nuestra ración de caos para no morirnos en el aburrimiento de una vida manejada y manipulada desde y por el poder económico.

Mañana, para mantener tu puesto de trabajo deberás dedicar más horas (que no mayor rendimiento) a tu empresa. Quizá, más adelante, debas ceder parte de tu sueldo, ya de por sí escaso, y puede que te pidan ciertas características y circunstancias como ser joven, universitario, soltero y con plena dedicación para dar el perfil que ellos necesitan. Eso sí, con la promesa de la promoción profesional, el cargo mediático y algunas acciones de regalo... (por cierto, he puesto "universitario" y "soltero" sólo en masculino, porque, aunque pensemos lo contrario, las mujeres siguen siendo, en muchos casos, un peligro potencial para las empresas, y no hace falta entrar en más detalles).
Lo dicho, 65 horas semanales, crisis, huelgas (siempre por culpa de los sindicatos), amenazas, caos económico... y encima nos quieren invadir esos del sur, así que habrá que encerrarlos 18 meses y aprovechar para que, ya que están ahí, trabajen un poco (¿65 horas a la semana?) a cambio de un catre, un poco de comida y un visado seguro y rápido a su país de origen, que para eso la economía está jodida y el "ladrillo" se está poniendo por las nubes... y cuando caiga habrá que buscar refugio bajo los árboles, si no los han cortado y/o quemado todos...
¡Dios que cruz! ¿Dios... Dios...?, Ah, pues no está...

Abierto Al Amanecer

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Nos incorporamos a este Blog desde el Territorio de Catalunya, Isles y Aragón, con la intención de aportar cuanta información, opiniones, artículos, etc. puedan originarse en los mismos.
Juana de la Puente asume la dirección de este espacio virtual y contamos con su experiencia, conocimientos e impicación para darle vida y movimiento.
Bienvenidos/as.

Administrador
J.M. Vivas.

Enemigos De Nadie

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Ya se que vivimos tiempos convulsos y de mucha competitividad (excesiva quizá, diría yo), pero existen actuaciones que rayan la ilegalidad, el despropósito y la desvergüenza.

En Mapfre estamos atravesando una etapa complicada, con cambios organizativos importantes, relevo generacional y estructuras reformadas. Todo ello, por supuesto, afecta también a nuestro trabajo diario como sindicalistas, tenemos que reorganizar nuestros sistemas y plantearnos las actuaciones electorales que se nos avecinan. Y todo ello sorteando las continuas zancadillas, no ya sólo de la empresa, sino también de los compañeros de “la competencia”.

¿A qué estamos jugando?, ¿tan importante es ganar terreno como sea, a costa de lo que sea y de quién sea?, ¿para qué estamos aquí, para ayudar a los trabajadores y trabajadoras, o para ganar méritos de dudosa estupidez? 

Algunos y algunas deberían analizar porqué un día decidieron hacerse delegados sindicales, y cuales son sus verdaderas metas.

Soy capaz de entender ciertas ambiciones personales y/o del sindicato de turno. Los números y las estadísticas se inventaron para presionar a los afectados y escandalizar a las hienas. Pero en todo hay un límite y todo tiene su medida. No podemos andar haciendo trampas, buscando culpables, mintiendo y engañando al personal por un puesto en el comité, o una presidencia del mismo.

Mi inocente parecer es que los sindicatos deberíamos estar unidos frente a las empresas, sin fisuras ni dudas. Luego, en las elecciones que sean elegidos lo que la mayoría considere más oportuno (por su valía, esfuerzo o confianza), pero sin empujones, malos modos o rencores. Nadie es perfecto, pero casi todos/as tenemos algo que demostrar, así que hagámoslo de manera civilizada. 

Uno de los cánceres más extendidos en nuestra sociedad capitalista es, sin duda, el de la competitividad. No toda ella es mala, pero su excesivo celo está provocando muchas catástrofes personales, reyertas lindando la criminalidad y, por supuesto, ambientes laborales insoportables. Mientras la gente no aprenda a medir sus ambiciones, diferenciar sus objetivos y controlar sus emociones, me temo, que al final esto se puede convertir en una guerra de caníbales sin escrúpulos, por lo que terminaran devorándose a si mismos.

Luego, además, algunos personajes que se creen herederos de los valores más sublimes de su empresa (que no es suya, aunque se lo crean), andan por ahí diciendo algo así como que “estos del sindicato se están pasando de la raya”, por el simple hecho de seguir defendiendo a los más desprotegidos, es decir a los de siempre, al trabajador/a de turno. Ese o esa que es fácil de eliminar (si molesta un poco, no nos cae demasiado bien, además es feo/a y vota en las elecciones sindicales). Pero ellos, los herederos del reino, pueden despilfarrar, embaucar, desprestigiar y desprestigiarse, y no pasa nada. ¿Se creen que estamos aquí para joderles el invento?, ¿Qué somos enemigos de la empresa, cuando en realidad somos lo que mas hacemos por ella? (recordar que la empresa somos todos/as), ¿no se dan cuenta que mucha de nuestra labor radica en recordarles que hay leyes que acatar, acuerdos que cumplir y personajes que controlar (para evitar que metan la pata de continuo)?. 

Se equivocan quienes consideran que nosotros, los del sindicato, somos los enemigos. El verdadero enemigo son ellos mismos, quienes no aceptan la convivencia social, la crítica constructiva, el diálogo y la empatía. Afortunadamente cada vez existen más compañeros y compañeras capaces de entender que podemos, y debemos, trabajar conjuntamente para que los derechos y las obligaciones de todos y todas no se transformen en abusos y cargas, en caciquismo y esclavitud, en la ambición de unos/as y la derrota de muchos/as.

No somos enemigos de nadie, ni tan siquiera contrarios. No podemos considerar nuestra tarea como una lucha fratricida ni como una guerra despiadada. Los buenos resultados los obtenemos todos/as y los malos también. Si tenemos claro eso, es posible que algún día podamos sentarnos a la misma mesa y resolver los problemas con eficacia. 

En mi trabajo de muchos años, aprendí que la negociación no significa robarle al otro sus derechos, sino acercar las obligaciones de cada parte para ponerlas en común y que sean una sola meta al alcance de todos/as.

Elecciones

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Si, ya sé, que le vamos a hacer, una cuestión más a plantear sobre el período electoral que estamos padeciendo. Pero me gustaría incidir sobre un aspecto que por no menos argumentado, es de menor importancia. ¿Que pintamos los sindicatos en todo esto?, y me refiero a los sindicatos como este nuestro CCOO, independiente y plural, pero de marcada significación social. Otros, como ya sabemos, no pueden decir ni hacer nada sin que se les vea el plumero de sus amos (sean partidos políticos o empresarios).

Tenemos la posibilidad de general mayor confianza en quienes nos conocen bien, pues saben que no nos casamos con nadie, y cual es nuestro principal papel en la sociedad. O al menos eso debería ser la principal baza de nuestra fiabilidad como sindicato de masas. Pero inevitablemente, o afortunadamente, este sindicato está compuesto por personas, individuos con ideas propias, creencias (religiosas o de otra índole) propias y pensamiento libre (todo lo libre que puede ser nuestro pensamiento en una sociedad tan capitalizada y manipulada como esta), y por ello cada uno de nosotros y nosotras forma un mundo individual dispuesto a dar su apoyo (llámese voto) a quién mejor le parezca, sin tener que rendir cuentas a nadie.

Así las cosas, meditar sobre el valor y la viabilidad de nuestros votos, la significación que de ello se deriva en nuestro hacer sindical diaria, es un argumento de peso para calibrar una cosa con la otra. Si apoyamos los derechos más elementales de los trabajadores y trabajadoras, si pedimos a voces la igualdad, la paridad, la conciliación, la justicia laboral, no a los despidos indiscriminados, mayor empleo, oportunidad a los jóvenes y las mujeres, sueldos ecuánimes, prestaciones sociales y sanitarias mayores, formación, prevención contra los accidentes laborales, libertad sindical, respeto y honestidad (además de muchas cosas más)... ¿a quién debemos nuestro voto?, ¿que partido político puede presumir de tener en su agenda todas estas inquietudes?, ¿qué posición ideológica, sea de derecha, centro o izquierda, es capaz de aglutinar en su seno todas estas pretensiones sindicales?...

Sinceramente, si además sumamos las inquietudes que a nivel personal tenemos quienes deseamos un mundo más justo, sin guerras, sin hambre; quienes pedimos que los derechos humanos sean verdaderamente unos derechos y no una utopía, quienes luchamos por la salud del planeta, y por tanto el futuro de nuestros hijos, por el fin de la violencia, sea del tipo que sea, por todo eso y algunas cosas más..., sinceramente, lo que se dice votar, ¿a quién votaríamos? ¿lo tienes claro?... pues yo, sinceramente, NO.

Manifestarse O No Manifestarse.

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Concentración GaliciaEl pasado viernes 22 nos manifestamos, bueno se manifestaron compañeros y compañeras de Galicia frente a la sede de la Seubcentral de Mapfre en A Coruña. La causa era justa y necesariamente reclamable. No se puede andar ahora por ahí haciendo de cacique desinflado imponiendo la santa voluntad de hacer y deshacer a su antojo por el mero hecho de ser el que manda. Hoy en día, afortunadamente, vivimos en un país con leyes y reglas de juego muy claras (vale, no todas, pero algunas si). Y como todos jugamos, todos debemos respetar las reglas. Cuando algo se hace mal, e incluso, intencionadamente mal, lo primero es rectificar, luego reconocer, y más tarde enmendar para no repetir. Lo que ocurre es que en esta empresa nuestra aún existen personajes poco dados a la racionalidad, y más al "puñetazo en la mesa". Y lo que no podemos, ni debemos, consentir es que se juegue graciablemente con los puestos de trabajo, con las personas y con la representación legal de los trabajadores (o sea, nosotros). 

Así que, como empezamos diciendo, nos manifestamos. Una concentración con cierto éxito y afluencia de color, pancartas y esforzados voluntarios y voluntarias. Lo que no sabemos aún es si eso servirá para algo más que para cabrear a la empresa y que nos miren de soslayo, que es como se suele mirar al enemigo cuando se cuela en tu casa y anda trasteando y revolucionando al personal. Y no lo sabemos porque algunos elementos de dirección parecen tener la sangre caliente para unas cosas, pero extrañamente fría para otras.

Esperamos pacientemente algún resultado, alguna reacción, y si no ocurre nada, pues, eso: ¿qué hacemos? ¿Otra concentración? ¿Otro comunicado?...
A veces uno se plantea muchas cosas, algunas dudas y varias meditaciones existenciales, pero acaba recurriendo a dos cosas esenciales: O te cabreas o te resignas. Si te cabreas, ya sabes, pierdes el control y puedes hacer cualquier barbaridad. Pero si te resignas, te toman por el pito del sereno, y ya sabemos que esos señores (que ya no existen pero alguien ha pensado en volverlos a contratar) pitan poco y a altas horas de la noche.
Pero también nos queda la indiferencia, esa dama peligrosa que parece pasearse por palacio sin hacer ruido, pero que todos la miran con cierto resquemor, con algo de respeto. Y es que al final resulta que a la "quita callando" anda envenenando las lenguas y la comida, va dejando cadáveres en los rincones y al final puede resultar que mejor hubiera sido cabrearse o resignarse antes de contrariar a dicha doncella.
Cuentan por ahí que cierto personaje, cuando le preguntaban que tal le iba la vida, siempre respondía que muy bien. Así que un amigo le inquirió en una ocasión sobre el por qué de esa respuesta reticente, cuando el sabía que en muchas ocasiones lo había pasado realmente mal. A lo que nuestro protagonista respondió, eso sí, en confianza, que si la pregunta se la hacía un amigo estaba seguro que la respuesta le alegraría, pero si era un enemigo quien formulaba dicha cuestión, que además siempre sería con cierta sorna, le iba a sentar fatal. ¿Y que mayor alegría que ver al enemigo cabreado (o resignado)?.
Nos seguiremos manifestado, cuando y dónde haga falta, e intentaremos no cabrearnos (al menos, demasiado), ni resignarnos (sólo lo suficiente), pero que tengan cuidado con nuestra indiferencia, puede que se levante un día con pocas ganas de amigos, un volumen de la carta magna en una mano y una fusta en la otra, y que no se ponga nadie por delante...  

Bienvenida

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Nos adherimos a la moda actual de las bitácoras o blog's que al uso se vienen dando en la red con, cada vez, mayor profusión. Y esta Sección Sindical no iba a ser menos. Así que estrenamos hoy y esperamos seguir aquí por mucho tiempo, contando con la participación de todos cuantos podáis aportarnos cosas de interés común.

Por lo tanto, ser bienvenido/a y hasta pronto.

José Manuel Vivas
Administrador

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