Si tomamos como referencia los países más desarrollados de nuestro entorno, podemos confirmar el incremento de la participación de la mujer en la fuerza del trabajo, incorporándose a puestos que habían estado reservados a hombres.

No obstante, la realidad es que la segregación ocupacional de género sigue repitiéndose, lo que merma considerablemente sus posibilidades profesionales. (Más)