Nadie es imprescindible en la empresa
Las grandes industrias no son las únicas que cierran plantas y recortan plantillas.También los trabajadores de cuello blanco, sufren este fenómeno.
Las empresas para las que trabajan se fusionan, externalizan funciones, o deslocalizan departamentos enteros.
¿Hace tiempo que su jefe dejó de invitarle a desayunar? ¿Está distante con usted? ¿Le han adjudicado un proyecto que nadie quería? Si sus respuestas son positivas, ¡OJO!, su puesto de trabajo puede estar en peligro.
Si intuye que su jefe está pensando en prescindir de sus servicios, una opción puede ser el contraataque: no quedarse lamentándose y esperando que le llegue la carta de despido, sino pasar a la ofensiva ofreciendo una actitud irreprochable y mostrándose más proactivo que nunca y, por supuesto, buscar la protección del mejor sindicato, es decir, afiliarse a Comfia-CCOO.
Cuando el recorte de plantilla viene motivado por fusiones o adquisiciones, se suele despedir a los trabajadores de la empresa comprada. Si la empresa decide despedir trabajadores para reducir costes, suele aprovechar para rejuvenecer a las plantillas y echar a los más veteranos, que además tienen posibles salidas menos traumáticas como la prejubilación, y de esta manera los despidos afectan menos a la imagen de la empresa.
No obstante, hay una cierta tendencia a acabar con esto, y a que prevalezcan criterios de efectividad, despidiendo al trabajador que realmente sea menos eficaz.
Aunque depende de cuáles sean los motivos de la crisis, normalmente se empieza a despedir a los empleados de las áreas menos críticas para el desarrollo del negocio, mientras que las últimas suelen ser las de producción o venta.
Los trabajadores que pueden sentirse más seguros son los que tienen una relación más directa con los clientes, porque normalmente son los últimos de los que prescinde la empresa.
La empresa suele optar por quedarse a los trabajadores que tienen más recorrido profesional dentro de la compañía, por ejemplo empleados con buena formación e idiomas, que si sobran en su departamento podrán recolocarse fácilmente en otro.
En cuanto al sexo del empleado, en igualdad de condiciones, no es un factor decisivo para la empresa a la hora de decidir quién sobra.
Normalmente la empresa comenzará la criba por aquellos empleados que de un modo u otro se hayan mostrado "rebeldes" en el trabajo.Y es que, buena parte de los despidos individuales tienen su raíz en una mala relación entre jefe y subordinado. Las relaciones personales son muy importantes dentro de la empresa.
Al final, los que se quedan, son los que se implican y crean un buen ambiente de trabajo. Por el contrario, su hay un trabajador que no se relaciona con nadie y causa “mal rollo” en su entorno laboral, en igualdad de condiciones, será el primero en salir de la empresa.
Cualquier reacción poco profesional del empleado puede acabar justificando un despido que en principio no tenía motivos objetivos.Recientemente, en un gran Banco español, se ha producido el despido de un trabajador (técnico con un nivel alto), aprovechando que tuvo una discusión con un compañero de trabajo. La verdad es que el empleado estaba desubicado, había rotado por varios departamentos, y la empresa aprovechó esta circunstancia para “quitarse el problema” de encima. En lugar de hacer política de RR.HH., y buscarle un puesto adecuado, opta por lo más fácil, y le despide.
Sobra decir que no estaba afiliado y que, cuando nos enteramos de que podía tener problemas (antes del despido), le ofrecimos la protección que otorga estar afiliado a Comfia-CCOO, y no quiso por temor a que la empresa pensara que estaba moviendo ficha, y fuera a tomar alguna represalia contra él (craso error, pero es lo que piensa la generalidad de los mandos).A los pocos días de esta conversación, le llamaron del departamento de personal, y le entregaron la carta de despido.
Por favor, no nos creamos imprescindibles. Estamos cansados de tener conversaciones con compañeros, y todos dicen lo mismo: “pero como me va a ocurrir esto a mí, si yo soy empresa”; “llevo toda mi vida en esta empresa, y he dado todo por ella, hasta la he antepuesto a mi familia”.
Muchos de ellos, ahora no tienen trabajo, y ya antes se quedaron sin familia.






25/02/2008, 17:56
Me parece que en la parte final del artículo has tocado un tema muy sensible entre los AMIs, Se creen empresa. Creen que esta nunca les va a fallar, pero se equivocan porque son asalariados como todos. Me encuentro adiario con este tipo de AMI cuesta mucho demostrarle su error. Saludos
25/02/2008, 20:48
Hola Angel, gracias por participar.
En efecto, es la eterna lucha con este colectivo. Entre todos está concienciarnos y concienciarles y, sobre todo, hacer que pisen tierra firme. Muchas veces están en las nubes del éxito, y no se dan cuenta de que es efímero.
Afiliarse es fundamental. En paises como Suecia con unos 15.000.000 de habitantes, hay un sindicato de técnicos que tiene 500.000 afiliados. Lo anormal allí es no afiliarse. Hemos de preguntarnos: ¿porqué en España no ocurre esto?; ¿a quién beneficia que los mandos no estén afiliados?. Desde luego a ellos no.
Saludos
26/02/2008, 20:52
A tu pregunte de a quién beneficia la falta de afiliación, respondo que en primer lugar a la empresa. Pero no solo la falta de afiliación sino la afiliacióna sindicatos dependientes o vinculados a la propia empresa.
26/02/2008, 22:45
Correcto.
Empresa y sindicato amarillo son sinónimos. Éste es una pata más de los numerosos tentáculos de aquella. Si el dinero y los medios humanos que destinan a pintar de amarillo el arco iris, lo destinaran a políticas sociales...
Nuestro problema es hacer ver la realidad a los compañeros que caen en esa quimera, porque no hay duda, y ejemplos tenemos todos los días, cuando tengan un problema, la propia empresa no se va a reclamar a sí misma.
Saludos