La mitad de empresas españolas no han adoptado políticas de conciliación efectivas.
Desde 1999 se han introducido muchas políticas de conciliación, pero pocas han ido más allá del papel.
En el 50 por ciento de las compañías españolas las iniciativas que aúnan vida laboral y familiar todavía no forman parte de su estrategia, la comunicación de los planes es deficiente y no existe la figura de un responsable de conciliación.
De cada 13 euros que se destinan en Europa a gastos sociales, tan sólo uno se dedica a la familia.
En la Unión Europea, se dedica un 2,2 por ciento del PIB a desarrollar políticas de conciliación, y España es el país que menos recursos utiliza, tan sólo un 0,5 por ciento del PIB.
El Estudio IFREI revela que el 99 por ciento de los empleados tienen que ausentarse eventualmente de su puesto de trabajo por emergencias familiares, pero pocos tienen la opción de trabajar desde casa, a tiempo parcial o disponer de permisos de paternidad más allá de lo legislado, aunque sí es más frecuente que dispongan de horarios flexibles o se acojan a una excedencia para cuidar de un familiar.
En cualquier caso, la mayoría de las veces son las mujeres quienes más se perjudican, en el sentido de que renuncian eventual o definitivamente a su trayectoria profesional por este motivo.
Es preocupante que un 52,2 por ciento de las mujeres españolas no se haya incorporado todavía al mercado de trabajo, cifra tras la que se esconde un gran cupo de mujeres dedicadas a cuidados informales de personas dependientes en el hogar.
Actualmente el 83 por ciento de las personas que se dedican a cuidados informales son mujeres, por lo que las mujeres son y serán el centro de las políticas de conciliación.
La recién aprobada Ley de Dependencia, por la que el Estado cubrirá un gran porcentaje de los cuidados a personas dependientes, supone un contexto beneficioso para el desarrollo de las políticas de conciliación, y, por ende, la integración de las mujeres a un mercado de trabajo más acorde a sus necesidades vitales, como la maternidad o el cuidado de niños y mayores. Las empresas serán los verdaderos artífices de que la nueva legislación se implemente con éxito y a cambio recibirán mejores resultados por un aumento de productividad y eficiencia.
La Ley de Dependencia va a beneficiar a la empresa porque el Estado asume el coste del cuidado y el cuidador podrá seguir trabajando. Ahora mismo se está desaprovechando la fuerza laboral de un 80 por ciento de estas personas que cuidan a dependientes.
Hay que atraer a esas personas cambiando el sistema de trabajo, desarrollando para ello políticas de gestión de personal más conciliadoras, para lo que serían útiles herramientas como el teletrabajo u horarios más flexibles.
La flexibilidad va a ser la característica principal de las políticas de conciliación, a medida de cada empresa. Todo un gran reto para establecer políticas innovadoras de recursos humanos que desarrollen sistemas de trabajo que se adapten a la nueva legislación.





