Podemos definirla como un sistema de incentivación, basado en el reconocimiento expreso de categorías, obtenido por la dedicación y la cualificación alcanzada por el profesional, en el ejercicio del conjunto de funciones que le son propias, obtenida a lo largo del tiempo, y de modo progresivo.

Representa la consolidación de recompensas profesionales y de mejores condiciones de estatus y retributivas.

Podemos decir, que un incentivo, es aquello que mueve a hacer una cosa.

Algo que genera un proceso psicológico que activa, dirige y mantiene un determinado comportamiento. Los factores que motivan ese comportamiento pueden clasificarse en:

a) intrínsecos, porque están en función de las consecuencias que se producen en el mismo sujeto, por ejemplo, la satisfacción por avanzar en el conocimiento y habilidades propias de la profesión, la percepción de sentirse experto en lo que uno ejerce, o la adquisición de nuevas responsabilidades y competencias.

b) extrínsecos cuando las consecuencias se derivan de la reacción del entorno. El más obvio es el económico: el salario y las retribuciones asociadas al rendimiento, o la participación en beneficios, o al ahorro en los costes de la empresa.

A este tan fundamental, hemos de añadir otros relacionados con la seguridad en el trabajo, el reconocimiento profesional y social del mismo, la obtención de mayores cuotas de poder y autoridad, o la mejora de las condiciones de trabajo.

Si los factores citados son motivadores, parece lógico deducir que la ausencia de los mismos, sean elementos desincentivadores del rendimiento: prestigio profesional y social insuficiente, falta de equidad en la retribución salarial que se percibe como excesivamente homogénea y rígida y en la participación en los procesos de organización, gestión y decisión; frustración de expectativas de desarrollo profesional, y ausencia de refuerzo de actitudes de formación continua.

Estas situaciones pueden provocar los siguientes estados:

1.- Disminución del rendimiento.

2.- Pérdida de interés para asumir nuevas responsabilidades o ejecutar nuevas tareas.

3.- Deterioro progresivo de la competencia profesional con repercusión directa sobre la calidad en el trabajo.

4.- Búsqueda fuera de la empresa los elementos motivadores ausentes en ella. Esto es lo que se ha venido en denominar como burn out, que junto con las características laborales mencionadas, tiene repercusiones de carácter psicosomático en el trabajador.

La Carrera Profesional, puede constituir una excelente herramienta de desarrollo profesional.

No debería articularse de modo que premiara de forma directa el rendimiento o la obtención de determinados objetivos puntuales de la organización, ya que para ello existen otros incentivos formales (económicos) más idóneos, sino que los aspectos que se deben recompensar mediante la Carrera Profesional, son menos coyunturales: la calidad de la atención prestada, el conjunto de actividades relacionadas con influencia directa en la misma: formación continua, etc.

Otras características que debe reunir la Carrera Profesional, son las siguientes:

a) Homogeneidad para todos. Las normas de acreditación y evaluación deben ser básicamente comunes para todos, y su aplicación debe de ser sencilla y descentralizada.

b) Común para todos los niveles, sin perjuicio de considerar los aspectos diferenciales de cada uno de ellos, y de las distintas modalidades de ejercicio profesional.

c) Basada en los principios de igualdad, mérito y capacidad, con criterios y procedimientos de valoración claros, normativos, objetivos y transparentes.

d) Organización en categorías o niveles con periodos mínimos de permanencia en cada uno de ellos, y con una serie de actividades a cumplir. Deben de caracterizarse por una progresión creciente en el esfuerzo para alcanzarlos, y esta tensión debe durar lo que dura la vida laboral. La estructuración en categorías, representa un sistema normalizado que puede ser considerado en los baremos de acceso a plazas, nombramientos para órganos de participación, o funciones directivas.

También, la concesión de becas de formación, incentivos económicos y laborales, como diferentes modalidades de vinculación. Creemos que la Carrera Profesional, debe de tener los siguientes requisitos:

1.- Se consolida, y esto conlleva mayores retribuciones económicas.

2.- El profesional tiene que advertir que las recompensas obtenidas dependen más de su esfuerzo, que de factores externos ajenos a su intervención.

3.- También tiene que percibir que la obtención de méritos para su desarrollo profesional, está en relación, sobre todo, con su sistema de evaluación.

4.- El objetivo es legitimar la CP como modelo incentivador dentro de la organización.

5.- Debe ponderar de forma distinta las actividades susceptibles de recompensa, siendo mayor el valor de los esfuerzos directamente relacionados con el incremento de la eficiencia y de la calidad.

6.- Tiene que ser homogénea en el seno de la organización, de forma que actividades semejantes tengan semejantes traducciones en méritos.

7.- Debe poderse gestionar burocráticamente sin grandes costes, tanto en tiempo y recursos humanos, como en recursos económicos.

8.- Que sea aceptada por parte de todos los agentes implicados.

9.- El sistema de información y medición, debe reducir el error de estimación al mínimo posible, lo que significa, la posibilidad de realizar evaluaciones del desempeño de carácter individual.

10.- Mantener la equidad significa desarrollar un modelo con igualdad de oportunidades para la formación continuada.

La existencia de actividad formativa, ha de ser garantía de calidad. Han de realizarse actividades de formación, tanto con presencia física, como a distancia, asistencia a congresos, reciclajes, etc.

Hay que reglamentar los instrumentos, procedimientos y competencias en la acreditación, evaluación y certificación de méritos. Somos conscientes que las dificultades para la implantación de la carrera profesional son muchas, por que se precisa voluntad, consenso y disponibilidad presupuestaria, pero de esta forma tendríamos un modelo descentralizado, representativo y básicamente homogéneo.